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De la corrección visual

Foto del escritor: Cole Bracho
Cole Bracho
16 sept
5 min de lectura


Ahora, no podemos hacer dos cosas cuando se habla de visiones. La primera es creer que una tiene más valor que la otra. Y tampoco podemos asegurar que el centro es donde debemos estar para abordar los temas sociales de más relevancia.


Y alguno dirá: "¿Y tú por qué te crees calificado para decirme qué visión en la vida debo tomar o defender?". Y la respuesta es simple. Porque yo estoy escribiendo esto, no tú. Mentira. Nada en realidad me califica excepto mi experiencia como ser humano en estos tiempos de relativa separación política.


Aunque no tenga las credenciales académicas, voy a hacer un argumento de por qué no podemos defaultear a ninguna de las opciones que planteo.


Una de las situaciones ejemplares que puedo poner en cuanto a que ninguna visión tiene más valor que la otra es en el tema delicadísimo de los apoyos sociales a nivel macro.

La tesis principal es que el gobierno da un apoyo directo económico a personas cuya situación está por debajo del promedio de escasez y el apoyo, sin importar cuál sea o bajo qué condiciones, busca igualar las condiciones circundantes de un grupo de personas. Esto es con el objetivo de que todos tengan una oportunidad pareja a pesar de sus circunstancias materiales imperantes.



La visión Correctiva diría que la gente no se comporta como un diseño macro espera, la gente se comporta conforme a los incentivos recibidos. Por lo que, si se da un apoyo o estímulo económico por ser de recursos escasos, entonces se está incentivando el tener escasos recursos. Aquí entra el famosísimo (y no por eso confirmado históricamente) problema de la cobra. A finales del siglo XIX, el gobierno inglés ofreció una recompensa a las familias hindúes que llevaran ante la oficina del Raj británico cobras muertas a cambio de una recompensa para ayudar contra una plaga de estos animales. El programa fue efectivísimo en cuanto al resultado porque se pagaba por miles de cobras muertas en las oficinas del Raj. El problema fue que el incentivo estaba desafiando al propósito original, pues las familias hindúes estaban criando cobras para matarlas y cobrar su recompensa. Al darse cuenta el gobierno inglés, se canceló el incentivo y las cobras criadas en cautiverio fueron liberadas, ya que no había incentivo para mantenerlas vivas, logrando así una plaga aún mayor que la que se había contabilizado para hacer el incentivo original. En otras palabras, la visión Correctiva no contempla solo intenciones, sino que no existen soluciones libres de costo, solo hay intercambios de un problema mayor por un problema menor más manejable.


La visión Heroica nos dice que el diseño estructural es necesario, si no es que imperativo. Dadas las condiciones e instituciones actuales que dicen cumplir con dar oportunidades parejas y no cumplirlo en realidad, se tiene que dar paso a un contrapeso diseñado para darle a los que más necesitan en vez de crear mecanismos de incentivos a los negocios para dejar de pagar su cuota de impuestos. No solo es necesario, sino que es moral intervenir en los mecanismos naturales si es que esa intervención logra darle medios a quienes no los tienen para poder salir adelante. Una de las mayores causas de tener un gobierno es precisamente el cuidar a sus ciudadanos y, si a través de su funcionamiento natural algunos quedan despojados de su dignidad primaria, es entonces responsabilidad del gobierno intervenir y compensar por las deficiencias naturales de los mecanismos actuales de economía, gobierno y mercado. En otras palabras, se busca una solución lógica a problemas planteados con la misma lógica.


Ambas visiones tienen su justo mérito intelectual e incluso práctico. Y, en efecto, la temática de la repartición de apoyos sociales es más compleja que la suma de ambas visiones, pero es un ejemplo de que se puede operar en ambos rubros.

Cuando ponemos estas visiones en ejemplos, muchas veces el problema ya no se enmarca por la visión que se utiliza tanto como por el tamaño del problema y sus potenciales consecuencias no intentadas. Cuando hablamos de pequeñas civilizaciones con un problema de desigualdad de escalas manejables, por ejemplo, una familia o comunidad muy grande, entonces la visión Heroica puede tener una mejor sensibilidad a lo que el problema plantea. Y, aun si no es así, la afectación de dichos incentivos, mientras se mantenga un propósito, un espacio y un tiempo determinados, puede ser exactamente lo que logre que una sociedad pueda salir adelante.


Sin embargo, si ponemos ese mismo lente en una ciudad, donde hay industrias diversas, situaciones casi infinitamente complejas y un porcentaje de concentración de riqueza dentro de los cientos de miles de personas, entonces el tema debe ser considerado con mucha más delicadeza. Especialmente el cómo se va a subsidiar este movimiento, por cuánto tiempo y quiénes son realmente beneficiados. En la escala en que se presentan los problemas, las consecuencias no intentadas pueden traer consecuencias catastróficas y contrarias a lo que se intentó originalmente combatir. Y aquí la visión Correctiva entra con más fuerza y más justificación, pues, en vez de simplemente dar el incentivo, buscará diseñarlo de un modo que requiera filtros, instituciones que dediquen su tiempo a verificar que este incentivo sea utilizado, distribuido, vigilado y ajustado conforme los resultados finales lo justifiquen. O, para simplificar: quizá el tamaño del problema determine también el lente que necesitamos. En escalas pequeñas puede existir una solución suficientemente buena. Conforme aumenta la escala y la complejidad, quizá debamos dejar de preguntarnos cómo resolver un problema y comenzar a preguntarnos qué problema menor estamos dispuestos a crear para reducir uno mayor.



Esto no descuenta la idea de que un poco de ambas visiones nos daría la mezcla perfecta. Pero la realidad es que estos temas se ven desde la utilidad de la visión, no del porcentaje de utilización de la misma. La visión Heroica muchas veces nos hace plantearnos el problema desde la perspectiva humana, amplia, racional y digna. Y la visión Correctiva nos dice cómo nos conviene más lidiar con las consecuencias que logramos percibir y aquellas que se desarrollarían a pesar de nuestra planeación al crear soluciones. Me parece más adecuado utilizar cada visión conforme al problema lo requiera y no basar toda nuestra cosmogonía en una sola visión como si fuera nuestra religión de nacimiento y el contrariarla fuera un pecado original. Me parece que, si logramos ver las ventajas de cambiar de visión conforme a si está muy cerca o muy lejos el problema, es una manera de entender la realidad y llegar a acciones más acertadas que usar una manera de ver las cosas como una bandera condicional. Un poco como tener lentes bifocales en vez de leerlo todo con el lente hecho para leer de cerca.


¿Será que podemos cambiar de visión como de lentes de aumento? ¿Estamos condenados a tratar nuestra visión como una religión? ¿Qué partes son las que piden una visión y qué partes otra?

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