Visiones con Miopía y Astigmatismo
No es que no se tenga el mismo ojo constantemente. Es que cada lente ayuda con un problema diferente. Es normal que una persona deba utilizar diferentes lentes para diferentes propósitos. Para algunas cosas usamos los lentes de leer, cuando queremos, pues, leer. O ver las letras chiquitas, detalles de las cosas. En otras ocasiones necesitamos un lente para ver de lejos, un binocular, cuando queremos ver el gran esquema de las cosas y, en unas cuantas ocasiones, cuando la luz de lo que sucede alrededor es demasiado distractora, necesitamos unos lentes de sol.
Así pues, las visiones del mundo no necesariamente están hechas para ver toda la realidad completa. Y, aun así, insistimos no solo en usar un lente para verlo todo, sino que insistimos en que los demás deben ver, a través de solo ese lente, la tela de la realidad. No quisiera defaultear a "el centro es la clave", más bien es que un lente o visión sirve para ver unas cosas, y otro para otras. Aquí entramos normalmente en conflicto y entonces se generan las "luchas" para llegar a la verdad a través de alineaciones políticas y/o sociales contundentes y definitivas. Aquí nace la radicalización y fragmentación de la vida en derecha e izquierda, conservador y liberal, capitalista y socialista, etc., etc.
Ya que iniciamos con una descripción de cada visión en tres aspectos muy generales de cada visión, quiero continuar con los momentos más fundamentales donde las visiones se contraponen y se genera la fricción de las manos (Izquierda vs. Derecha).
La vida no es justa. Esto es cierto para ambas visiones, pero la razón de este hecho es muchas veces lo que entra en conflicto. Para la versión heroica, la vida no es justa porque hay un grupo de personas en las altas esferas del poder que están tras bambalinas manejando al mundo. El único, o al menos uno de los principales motores de estos grupos, es mantener el poder económico, político y social en sus manos. Es decir, mantener a todos los demás abajo, en las posiciones de menor relevancia para que hagan la "talacha" que ellos no quieren hacer. Para esto utilizan instituciones sociales. Por ejemplo, la educación industrializada, el capitalismo rampante, el estado jerárquico social, la política, la religión y los medios de comunicación. El objetivo principal de esta élite es mantener a los de abajo oprimidos para que les sea tan costoso salir adelante en la vida que no tengan mente, tiempo o recursos para ningún tipo de revolución social.
Una de las mejores evidencias de esta visión es la manera desproporcionada en la que la riqueza material es distribuida en la sociedad, cuando un hombre o institución puede valer billones de dólares y, al mismo tiempo, cientos de miles o incluso millones necesitan esforzarse de modo descomunal para alcanzar a cubrir las necesidades más básicas. Sin contabilizar a las personas en medio de estas dos historias, que apenas superan por un suspiro al segundo grupo y mantienen vidas estables y cómodas hasta cierto punto, pero que están a una crisis de caer en el segundo grupo, y estas son la mayoría de la humanidad. Esta inequidad de condiciones viene de ambiciones desmedidas, inspiradas por esta élite que quiere mantener doblegados a la mayoría para poder seguir disfrutando de su riqueza. Aquellos que siguen el camino de la élite tienen, por inherencia de la postura elitista, una aspiración a arrancar los recursos de los muchos para mantenerlos ellos mismos y, por ende, son tan opresores como aquellos que ya están en la posición de opulencia e inequidad material. No necesariamente cada institución está hecha de un material diseñado para ser corrompido o con intenciones de oprimir a un sector de la sociedad, pero, al final de cuentas, la intención original e incluso los resultados originalmente comprobables de su funcionamiento pueden llevar décadas obsoletos y es necesario cambiar la balanza de poder para recuperar el balance.

La visión correctiva cree que la razón de la injusticia de la vida proviene de la naturaleza de las cosas, pero, más puntualmente, de la naturaleza humana. Esta visión sostiene que el ser humano es imperfecto, limitado y susceptible a ser corrompido por naturaleza. No lo sostiene como la única naturaleza del ser humano, pero sí como una tendencia en la que se cae con extrema facilidad. Para evitar que estas fallas inherentes se manifiesten sin control en una sociedad, se crean instituciones de corrección. Es decir, mecanismos sociales que previenen que la naturaleza, en todas sus expresiones, mantenga su camino de eliminar a los menos eficientes y le dan una oportunidad a todos los humanos. Pero esta oportunidad está basada en la obstrucción de ciertos mecanismos naturales que los humanos prefieren realizar. Por ejemplo, la institución matrimonial se fue gestando como medio de supervivencia de la juventud, alianza de tribus y conjugación de bienes materiales que permitían la proliferación de la especie, evitando que un hombre simplemente abandonara a sus hijos y pudiera otorgar estabilidad y sustento.
Para la visión correctiva, la inequidad está engranada a la realidad del mundo. La pobreza, la dificultad y el peligro son hechos de la vida no negociables. A través de la transmisión de conocimientos, experiencias y comunicación, una persona puede aprender los caminos para salir de estas situaciones naturales. A través de generaciones y mejoras graduales a los sistemas sociales, se ha logrado llegar a un punto en donde una persona tiene la oportunidad de salir paulatinamente de ellas. La visión correctiva no encuentra la inequidad como un problema a eliminar, ya que plantea que no toda la sociedad estará dispuesta a tomar las decisiones que le permitirán sobrepasar su naturaleza humana y, por ende, las instituciones se encargan de mantener a todos a raya, pero solo hasta el punto en donde haya suficiente libertad individual para que cada persona elija combatir su naturaleza o sucumbir ante ella. Siempre con la consciencia de que el ser humano está sujeto a una naturaleza limitada.

En la versión heroica, es imperativo que se tenga una plena convicción de que hay un diseño ideal que puede ser alcanzado por algunos que tienen el bienestar de la mayoría como su mayor prioridad y que la razón por la cual no se ha llegado al paraíso que los humanos merecen por su capacidad es porque el héroe necesario no ha llegado aún. Y es apenas natural que una persona común y corriente aspire a ser ese caballero como parte de su deber como humano, ciudadano y ser político-social. Una persona con los valores adecuados que inspire a la sociedad a ser mejor y a utilizar su intelecto racional para resolver aquellos problemas que aquejan el día a día de las personas. De igual manera, esta persona o personas que quieren lo mejor para las masas tienen como responsabilidad primaria defender a los más necesitados. Su deber civil es hacer que los que tienen más ayuden a proteger a los que tienen menos; si no es por voluntad, entonces por obligación humanista.
La versión correctiva desconfía de los caudillos y del diseño impulsado por la mente de un intelectual. Para esta visión, la experiencia de las sociedades que funcionaron antes es mucho más valiosa que la inteligencia de unos cuantos. Se nubla un poco el alcance de esta visión cuando vienen problemas modernos que otras sociedades no han enfrentado y pudieran volverla lenta para producir cambios relevantes a tiempo o siquiera probar los cambios mientras son relevantes, ya que, para la visión correctiva, el cambio, así como muchas otras cosas más, es un proceso. Darle el poder de un diseño megalítico de las sociedades a una persona o a un grupo de personas es muy riesgoso, ya que una sola persona no puede comprender la vastedad de las consecuencias de una decisión cuyas consecuencias no pagará dicho diseñador.
La diferencia fundamental de una visión con respecto a la otra no solo proviene de las presuposiciones sobre las razones de las características del mundo. No. También radica en cómo abordar estas razones. La visión heroica considera que lo que se necesita es una reforma estructural social desde la mismísima base de lo que se considera que es la sociedad. Y esta revolución debe estar abanderada por aquellos que hoy están desprotegidos contra el poder de las instituciones actuales. La visión correctiva cree que un cambio se hace de modo paulatino, estructurado, lleno de pequeños avances que deben corregirse de modo gradual a través de procesos.
Una visión puede pecar de sobresimplificar el concepto y la implementación de un cambio radical, con consecuencias no intentadas, desde lo inconveniente hasta lo catastrófico, pues la presuposición de la naturaleza humana es que es infinitamente perfectible a través del discurso y la racionalización. La otra visión peca de cauta, volviendo la insistencia en mantener instituciones probablemente ya caducas en posición tan solo por el hecho de "controlar" la naturaleza negativa del ser humano y contemplar la limitación que tiene una sola persona o un grupo minoritario que no paga el peso de las decisiones a gran escala. Esta cautela puede volverse muy peligrosa al mutar en una estructura infinitamente rígida.

Una puede destruir todo lo ya logrado y tener que volver a repetir los mismos errores; la otra puede endurecerse hasta volverse tiránica por mantener estándares que deben evolucionar con el tiempo. Esto no quiere decir necesariamente que una visión esté correcta y la otra no. Ambas son eso. Visiones. Así como con la miopía y el astigmatismo, uno puede ver cosas muy lejanas borrosas y también puede uno, de pronto, ver borroso lo que tenemos cerca con una visión diferente. ¿Pero cuándo necesitamos una visión y cuándo la otra? ¿Y cuándo es sano el conflicto de visiones en un mundo tan complejo como el actual?



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